Abuela
Tenía pensado en escribir algo hermoso, maravilloso y fenomenal sobre la señora que vivió conmigo durante dos meses, torturándome una y otra vez con sus palabras compuestas que daban forma a secretos de familia. Cosas que nunca quise saber y que, desde entonces gracias a mi adoraba abuela mi familia jamás volvió a ser la misma después de todo lo que me contó.
En realidad, no me interesan los secretos, no son de mi vida y me importa un pito que hizo cada quien en su pasado, si ahora se dan golpe de pecho o lo cantan a grito pelón en cada esquina de la ciudad.
Lo que puedo decir es que ver a mi abuela era una vulgaridad. Sentada, con su espalda encorvada y tejiendo un no-se-que para alguno de sus tantos nietos. Cuando hablaba, era una tortura mental tanto para ella como para el escucha; el tiempo hizo estragos no solo en la apariencia de su cuerpo, también en su forma de hablar: pausado, lento, tartamudeando y era imposible no pensar que en algún momento saldría volando su dentadura.
Para ella siempre era primavera: usaba batas largas llenas de flores con colores chillantes y aunque hiciera un frío de los mil y doscientos demonios, no importaba, por eso tejía calentadores de todos los colores que solo a ella se le podían ocurrir.
Sentada en la mecedora que estaba en la entrada de la casa, crik crik, se mecía, crik crik, una y otra y otra y otra vez, de atrás para adelante, de adelante para atrás, viendo la televisión, tejiendo un gorro, dormida, viendo hacia la nada, siempre estaba ahí meciendo su vida. Que si fue sumisa en el matromonio, que si mi abuelo, que si me molestaba que estuviera ahi, que si me enseñaba a tejer, que si mis tias, que si mis hermanas, que si mi mamá, que si mi papá ..., ..., ... .
Muchas veces llegué a visualizarla como un gato callejero. Lo sé, hago mal al imaginarme a la madre de mi mamá de esa manera, pero es que su pelo gris con blanco daba mucho material para imaginar tales cosas, a veces me gustaba acariciarle el cabello por que lo tenía demasiado suavecito y por que, me imaginaba que acariciaba a un gato mansito-mansito. De esos que ronronean para coquetear mientras se monean una y otra y otra y otra vez, así como ella mecía su vida en la mecedora.
Niña, niña. Nunca se aprendió mi nombre y si se lo aprendió lo olvidó demasiado rápido. Y esta bien, creo que me hablaba con desprecio al igual que yo lo hacía con ella. Cuando vio a mis tías dijo: Annie me dice abuela, nunca me dijo abuelita así como todos mis nietos. Y yo quedé como la nieta, la sobrina e incluso la hija, mal querida. ¿Pero que puedo hacer? yo nunca quise que ella estuviera tanto tiempo en la casa, siempre eran las mismas cosas, me fastidiaba su presencia y lejos de sentirme mal por confesar tal aberración, siento como si estuviera contando un chiste y por lo tanto, me siento bien. Mi madre, sabía muy bien que el carácter de mi abuela y el mio, chocaban. Cuando llegaba a casa yo le decía: Ya quiero que se largue mi abuela de aquí, si quieres yo me la llevo en el camión. Ya estoy harta. Y así fue como un día, a la tierna edad de 13 años, llevé a mi abuela de regreso a su casa, casa que estaba a unas 8 horas de distancia de la nuestra y en el regreso me acompañó mi amiga soledad, la invisible. Jamás, jamás volví a verla hasta hace poco. Cuando llegué a visitarla pensé que ella no voltearía a verme tal y como yo lo había planeado. Pero no, me regaló una sonrisa demasiado sincera, me abrazó y me dijo: te he extrañado como no tienes idea. Y, al mismo tiempo llenaba toda mi cara de besos, así como pasa en las novelas y películas que desbordan amor barato al por mayor.
No fue necesario pronunciar palabra alguna, sus ojos me confesaron todas sus dolencias. De nuevo me dijo "niña" y yo nunca le dije "abuelita". Abuela eres para mi.
El sábado me enteré que todos sus hijos se reunieron con ella y, por primera vez en la vida de todos ellos, se tomaron una foto junto a mi abuela. Compraron una piñata y entre todos la rompieron. Y me dio gusto por que una de las tantas cosas que me dijo cuando estuvimos solas durante dos meses fue: yo siempre he querido tomarme una foto con todos mis hijos y comprarles una piñata para que la rompan.
Por eso no me extraña el saber que su muerte está próxima.
En realidad, no me interesan los secretos, no son de mi vida y me importa un pito que hizo cada quien en su pasado, si ahora se dan golpe de pecho o lo cantan a grito pelón en cada esquina de la ciudad.
Lo que puedo decir es que ver a mi abuela era una vulgaridad. Sentada, con su espalda encorvada y tejiendo un no-se-que para alguno de sus tantos nietos. Cuando hablaba, era una tortura mental tanto para ella como para el escucha; el tiempo hizo estragos no solo en la apariencia de su cuerpo, también en su forma de hablar: pausado, lento, tartamudeando y era imposible no pensar que en algún momento saldría volando su dentadura.
Para ella siempre era primavera: usaba batas largas llenas de flores con colores chillantes y aunque hiciera un frío de los mil y doscientos demonios, no importaba, por eso tejía calentadores de todos los colores que solo a ella se le podían ocurrir.
Sentada en la mecedora que estaba en la entrada de la casa, crik crik, se mecía, crik crik, una y otra y otra y otra vez, de atrás para adelante, de adelante para atrás, viendo la televisión, tejiendo un gorro, dormida, viendo hacia la nada, siempre estaba ahí meciendo su vida. Que si fue sumisa en el matromonio, que si mi abuelo, que si me molestaba que estuviera ahi, que si me enseñaba a tejer, que si mis tias, que si mis hermanas, que si mi mamá, que si mi papá ..., ..., ... .
Muchas veces llegué a visualizarla como un gato callejero. Lo sé, hago mal al imaginarme a la madre de mi mamá de esa manera, pero es que su pelo gris con blanco daba mucho material para imaginar tales cosas, a veces me gustaba acariciarle el cabello por que lo tenía demasiado suavecito y por que, me imaginaba que acariciaba a un gato mansito-mansito. De esos que ronronean para coquetear mientras se monean una y otra y otra y otra vez, así como ella mecía su vida en la mecedora.
Niña, niña. Nunca se aprendió mi nombre y si se lo aprendió lo olvidó demasiado rápido. Y esta bien, creo que me hablaba con desprecio al igual que yo lo hacía con ella. Cuando vio a mis tías dijo: Annie me dice abuela, nunca me dijo abuelita así como todos mis nietos. Y yo quedé como la nieta, la sobrina e incluso la hija, mal querida. ¿Pero que puedo hacer? yo nunca quise que ella estuviera tanto tiempo en la casa, siempre eran las mismas cosas, me fastidiaba su presencia y lejos de sentirme mal por confesar tal aberración, siento como si estuviera contando un chiste y por lo tanto, me siento bien. Mi madre, sabía muy bien que el carácter de mi abuela y el mio, chocaban. Cuando llegaba a casa yo le decía: Ya quiero que se largue mi abuela de aquí, si quieres yo me la llevo en el camión. Ya estoy harta. Y así fue como un día, a la tierna edad de 13 años, llevé a mi abuela de regreso a su casa, casa que estaba a unas 8 horas de distancia de la nuestra y en el regreso me acompañó mi amiga soledad, la invisible. Jamás, jamás volví a verla hasta hace poco. Cuando llegué a visitarla pensé que ella no voltearía a verme tal y como yo lo había planeado. Pero no, me regaló una sonrisa demasiado sincera, me abrazó y me dijo: te he extrañado como no tienes idea. Y, al mismo tiempo llenaba toda mi cara de besos, así como pasa en las novelas y películas que desbordan amor barato al por mayor.
No fue necesario pronunciar palabra alguna, sus ojos me confesaron todas sus dolencias. De nuevo me dijo "niña" y yo nunca le dije "abuelita". Abuela eres para mi.
El sábado me enteré que todos sus hijos se reunieron con ella y, por primera vez en la vida de todos ellos, se tomaron una foto junto a mi abuela. Compraron una piñata y entre todos la rompieron. Y me dio gusto por que una de las tantas cosas que me dijo cuando estuvimos solas durante dos meses fue: yo siempre he querido tomarme una foto con todos mis hijos y comprarles una piñata para que la rompan.
Por eso no me extraña el saber que su muerte está próxima.
annie
17 claustrofobicos:
Si yo creo ke algo se debe saber o sentir cuando uno ya va a morir...
Bsox
yo cuando sienta que ya me voy a morir, voy a procurar salir desnudo a la calle. quizá así me conozcan los que no me conocieron antes de morir y les dé alegría saber que ya me voy.
mierda... si no hay algo que deteste con todas mis fuerzas es que alguien tenga que sufrir una soledad tal... es por eso que me afecto el siquiera pensar en uno de mis abuelos sin su pareja (solo me quedan dos abuelos, a los otros los mate con mi propia boca)
te dire, algo que tambien daria miedo, seria caminar pensando que en cualquier momento se acercaria la muerte, en cada esquina... la diferencia es que nostros somos jovenes, y podemos huirle, un viejito que este en cama, con las fuerzas acabadas, y sin animos, no le hace nada de problemas
me suena, algo asi pasa aqui tu sabes ... y aunque no lo creas no se porque siento que ella a mas tardar en el 2010 se va...
extrañamente la familia existente que realmente en tu vida no existe ya que no la ves nunca.......aparece cuando la gente va a morir......es una constante universal, como la gravedad u otras similares......yo tambien la he vivido......pero aun no vivian, sino ya habian muerto mis familiares...siento que asi es aun mas hipocrita........
Pues menos mal se quieren a su manera... y eso srecuerdos son más gratos que las horas que podrías haber pasado con ella.
Yo recuerdo la historia que escuché de mi abuela más de 30 veces, la misma que me contó dos meses antes de que muriera... y me daba tanta risa poder decirla a la par que ella lo decía.
Pero así es esto!
Pop!
A mi me crio mi abuela vivi con ella de pequeña y la quiero mucho.
Nunca ha sido una señora tranquila es una viejita de 80 años que baila en las fiestas - se acuesta tarde y me manda mensajes al cel.
Mi mama esta celosa pero no la puedo queres como quiero a mi abuela despues de todo mi abuela estubo cuando yo era niña y fue de la poca familia que me ha cuidado.
Definitivamente quiero a esa señora que ya esta quedando loca (no se si de locura o de vejez) y que es tan poco convencional.
Saludos!
mis abuelos hombres han muerto , aun me quedan las mujeres , a veces parecen niñas chiquitas, berrinchudas, latosas,quejumbrosas, y a veces me cuesta trabajo entenderlas , aun asi las aprecio mucho
Uno definitivamente no puede escapar de lo que lleva dentro ...la muerte está segura de eso..
esos son nuestro miedos...
Buen texto, saludito.
Su relación es fuera de lo "común", pero se nota sincera.
Y si, dicen que la muerte se presiente.
Saludos!
Interesante.
Yo nunca me he llevado con mis abuelos. Con ninguno y cuando murió el único que ha partido, no me dolió que muriera. Solamente me impactó más el ver que muerto se veía más vivo.
Hoy igual que tú me pregunto que tan cerca estará la muerte para cualquiera de los tres restantes. No creo que me vaya a afectar tanto cuando pase.
Yo a veces me enojo con mi abuelita. Y se que la voy a extrañar mucho. Y yo si le digo abuelita. Y segun sé, es la unica que tengo.
Que bueno que ha logrado su propósito antes que el tiempo le ganara.
saludos para ud. Annie!
a veces se sobreestima la ancianidad.. a veces se subestima
A mí una vez mi abuela me dijo que estaba poseído por el diablo y seguramente lo sigue creyendo.
No me extraña, no la extraño, no nos hablamos y así somos felices, no tenemos nada en común, ella es una santurrona y yo estoy poseído.
En algun momento llegaremos a sentir que nos tenemos que despedir, a lo mejor es la forma de decir adios... y tu te habras quedado con todos los secretos de familia ¬¬
JAJAJA Pues mi mi abuela Rulezzz no me gusta el football pero a ella le encanta cuando lo mira por la tv se emociona como si estuviera en vivo en el estadio grita como tal ¡Hijo de puta movete tirale pégale MUEEEEEBLE MOVETE! ¡SOLO A ESTO SE DEDICAN Y NO PUEDEN ANOTAR NI UN SOLO GOOL PIEDRAS o cuando anotan un gol pega aquellos alaridos EEEEH GOOOOOOL!!!!. Aaaah yo si adoro a mi abuela ella me crió y es como una hermana mayor para mi solo que friega un poco mas por que somos de generaciones muy distintas pero aun asi la acompaño a todas partes x que me encanta compartir tiempo con ella. Es curioso pero en mi familia son pocos los que conocen la vejez el hermano de mi abuela se caso de nuevo con una muchacha de veinte y tantos y ya la tiene embarazada es su quinto hijo creo. La hermana de mi abuela Tiene un nientendo 64 una game cube y un Wii y juega como si fuera un adolescente con su consola favorita le dio fin a una amplia lista de juego por eso puedo decir que mi Tia abuela es una gamers aun que algunas veces me llama cuando esta atorada en alguna parte de un juego y yo voy con gusto ademas de jugar un rato me gano una propina jejeje $$$$$. El mayor de los hermanos de mi abuela tiene como 80 años pero parece jovenzuelo todos los días dicen que los ven caminar por todo el pueblo visitando a la familia y siempre tiene algo que decir JAJAJA LE decimos el Tio Lucas JJAJAJAJA es unos de mis tíos abuelos favoritos. Así son los rucos de mi familia no conocen la vejez para ellos vejez es como una definición desconocida.
Pero aun asi yo no quiero llegar a esa edad quiero morir joven.
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