Hablaba y hablaba...
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Max Aub
11 claustrofobicos:
Yo por eso no hablo, ni tengo toallas en mi casa... ni me baño... ni nada.
yo por eso casi no hablo, y me cagan las personas que hablan y hablan y hablan y hablan...
Y hoy estaba sentado en un café con alguien que no dejó de hablar en más de dos horas...
Yo por eso no hablo.
¡Pop!
Me imagine como si le explotará la cabeza y volará en mil pedazos. Sesos y letras mezcladas con sangre por doquier...wooooo
:3 Besos niña linda!
SaludoTES!
madres, eso es lo que me espera si sigo hablando tanto :S jajaja,
un saludo chamaca!
Yo soy bien escucha
La delgada línea entre el respeto por la esencia de la otra persona y el respeto hacia nuestra propia esencia... :O
Ese es mi preferido del crímenes ejemplares.
Tu entrada de Frank Sinatra estuvo excelente.
¡Ay, Dios mío!
¿Eso pasa por quedarse uno con las ganas de decir algo?
¡Qué miedo!
Mis clientes van a hacer que muera por reventamiento de palabras.
Callar puede ser más incómodo.
si te platico lo que me pasa... me meteras un pene en la boca?
Publicar un comentario