Secreto
Esa palabra incluye un mensaje implícito y palpable, capaz de quemar hasta la lengua más fría carcomiendola milímetro a milímetro. La lengua grita y exclama por el ardor que le provoca el no poder soltar toda la verborrea contenida. Los principios morales obstaculizan las ganas de publicar en el periódico todas aquéllas palabras que se dijeron bajo la clausula de: "No se lo digas a nadie". Las ganas se hacen cada vez más grandes, se convierten en una estampida de elefantes, en un bosque profundo y oscuro. Y tú, tú no puedes hacer nada. Si transmites ese mensaje sabes que traicionarás la confianza de la persona que en busca de empatía te confío ese enorme secreto. Cabizbajo te alejas a la parroquia más cercana en busca de un padre, sabes que él ha prometido ante todos los dioses jamás contar las confesiones que almas perdidas le hacen en busca de alguna penitencia que alivie a su acongojado corazón. Y es lo que mereces, una enorme penitencia, la que sea, la que se te imponga será bien recibida y bien merecida. Entras a la iglesia y buscas por cada uno de los rincones el lugar al que han llamado confesionario. Lo ves frente a ti, una enorme luz encandila tus ojos e incita a tu mente a olvidar toda la letanía que habías preparado para cuando estuvieras frente al padre. Entonces aparece, te pregunta cuáles son tus pecados, no sabes que contestar. No sabes si decir que tu pecado es querer gritar a los cuatro vientos el secreto quema lenguas o contar el secreto de la otra persona, tomar su lugar y narrar ese enorme y pesado secreto como si fuera tuyo. Te quedas ahí. Ves los ojos del padre, lo maldices mentalmente y sales enojado de la iglesia. Escupes al cielo para que todo te caiga a la cara. Piensas que madrugando todo estará mejor, que si no te hubieras juntado con lobos no sabrías aullar. Aullar, aullar es lo que quieres hacer, correr y detenerte frente a cualquier desconocido, imitar la cara de aflicción que tenía tu amigo cuando te contó aquél secreto y ver maravillado como los ojos de los extraños se llenan de misericordia cuando escuchen ese secreto que no es tuyo pero que ahora lo es. Tus piernas se aflojan, te sientes fatigado. Te sientas en cualquier parte lisa y reflexionas sobre tus malos pensamientos. Miras dentro de ti mismo y descubres algo que no querías encontrar, ahí está. Aún tienes las ganas de contar el gran secreto. ¿Que importa si lo cuentas? Se más inteligente que los demás y cuéntaselo a quien sea anteponiendo la leyenda urbana que dice más o menos así: Te voy a contar un secreto y por favor, no se lo digas a nadie. Entonces, esa pesadumbre se desvanecerá y serás libre como el viento. Será otra persona la que cargue el muerto y no tu. Si esa persona le cuenta a alguien más tu no serás el culpable por que podrás excusarte con que tu le dijiste que jamás repitiera las palabras que le dan forma al secreto y automáticamente esa persona será la culpable de que todo el mundo sepa las intimidades del verdadero dueño de esas terribles palabras que no puedes sacar de tu cabeza. No, no, no. Eso está mal. Es horripilante que tomes un consejo como este. Llegas a casa y sacas la primera libreta que encuentras. ¡Una hoja limpia, una hoja limpia! Necesitas un buen pedazo de papel en donde desahogar tus penas ajenas. Papel y pluma a la mano. Una letra - una palabra - un espacio - otra palabra - garabatosgarabatosgarabatos. ¡Coño! ¡Eso no es suficiente! Tu lengua aún se está incendiando. ¡Agua! ¡Agua! ¡Necesitas un poco de agua que calme el fuego! ¡Hielos! ¡También quieres hielos para que no quede rastro alguno del incendio! Sin embargo, el agua simboliza a la gente y los hielos eres tu soltando el enorme costal lleno de palabras. No puedes dormir. Tu cuerpo está lleno de hormigas. Das vueltas en la cama una y otra vez. Amanece. Ya no puedes más. Sales con tu muerto bajo el brazo y se lo avientas a la cara al primer sujeto que pasa frente a ti. Le cuentas todo, con detalles innecesarios siendo infiel a la versión original. Entonces, el te responde que ya lo sabía y lo peor de todo, te dice chismoso por no contar la versión original. Una nube pasajera se detiene justo encima de ti y derrama el llanto del señor que dicen, habita en los cielos. Alguien más lo sabía y no sabes si abrazarlo o escupirle. Tontuelo si hubieras guardado el secreto jamás habrías quedado como un hereje.
annie
22 claustrofobicos:
chismes... secretos...
nunca me ha gustado andar deformando historias, ni dando referencias falsas...
cuando me dan a guardar un secreto trato de quedarmelo nada mas yo... por que?, para que andar contando cosas? no le veo sentido...
ademas si me lo hicieran a mi, me molestaria... bueno no, la verdad me vale madre.
Un chisme quema, pero si lo ignoras se apaga y deja de atorarse entre la lengua. Pero me encantó la forma en que describes esa extraña ocasión en la que simplemente nos fue imposible cerrar la boca.
Pinchees chiiissmooosooss!!! jojoj..
tienes toda la baoca llena de verdad..
un secreto que no se dice... no existe.. por que las palabras guadradas y jamas dichas.. se pierden en el tiempo
Me gustó mucho la analogía del hielo y el agua.
He notado que los secretos que más tienden a convertirse en chismes, son los más vergonzosos.
Sales con tu muerto bajo el brazo...
Yo por eso odio la frase esa: "¿Te cuento algo? pero... no le digas a nadie"
Es la señal para huir en ese momento.
Los secretos a veces es buena señal de que esa persona confia en ti,pero aunque eres dueño de tu silencio tus palabras siempre te haran esclavo
Los secretos a veces es buena señal de que esa persona confia en ti,pero aunque eres dueño de tu silencio tus palabras siempre te haran esclavo
La importancia del secreto radica en lo "importante" que es para ti la persona y la confianza que sepas que te tengan y que tú le tengas, pero ya deformarlo naaa no le entro
"No lo hubieras dicho"
Hay un cuento sobre unas gárgolas que así finaliza, me parece que es de Lovecraft.
Por cierto, lo del 666 se debe a una mancha de sangre que apareció sobre mi carro. Tu no estás para saberlo, mejor no cuentes de esto a nadie.
Saludos
Sin duda, a veces es mucha la tentación de contar algo que nos confiaron; aunque generalmente, guardo los "secretos" que me confian.
Saludos!
¿Proyección propia o simples reflexiones? No existe pedazo de papel tan grande como para poder reproducir a lujo de detalle lo que atormenta al ente de enfrente, ni mucho menos oídos dispuestos a escucharlo. La perversión del hombre llega a tal grado que no puede contenerse de contarle a los demás las desgracias ajenas. “No se lo digas a nadie…” es solo un gatillo mental que tiene exactamente el efecto contrario.“Secretos…” jaaaaaajajajajaja.
“Buenas Noches, Buena Suerte”
cuando cargas con cierta informacion....
pesado...
saludos
bella annie
yo soy bueno para guardar secretos, siempre se me olvida lo que me cuentan o no les pongo atención... o acaso miento?
Un chisme termina siendo un secreto que algun "tontuelo" se le salio y ya todo el mundo lo sabe, por eso lo mejor es contarselo a tu alomohada, porque eso de escupirlo al primero que encuentres generara chismes..
Oye, esto está muy interesante y filosófico, me hace pensar en los "secretos" de los blogs.... jajajaja... los bloggueros somos "herejes", jajajajaja
Ya desde que digo: "pero no le vayas a decir a nadie" es porque espero que pase justo lo contrario. los secretos debe guardarselos uno, solo para si.
probablemente lo abrazaría después de escupirle
Coincido con los dos de arriba ^^.
Echar lavandero, sapear, cazaquear, o chambre asi es como llaman al Chisme en mi país pero la verdad las mujeres son las q tienen mas problemas con ese asunto. En lo personal me desagrada es esa frase de "T DIGO ALGO PERO NO LO VAYAS A DECIR A NADIE" me purga eso ya q por chismes personas salen perdiendo su reputación y amistades. Por eso si tienes un secreto guardarlo y NO hay q ser tan PENDEJOS para andarlo regando.
Nunca eh creido en los secretos, no los hay... no existen.
de quién es esa rola??? woooow.... súper chévere
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