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Desde hace varias semanas he pensado que sería buena idea comprar un cuaderno coqueto que pueda llenar de pensamientos y palabras deprimentes. Sin embargo, poco a poco me voy dando cuenta de que sería algo inútil y atentaría en mi contra (algo así como un ataque terrorista) porque después lo leeré y me sentiré la mujer más ridícula del mundo (a todas/os nos pasa). Un claro ejemplo es que hace unos minutos mientras buscaba unos archivos que leer por mi examen me encontré unos en donde yo escribí cosas que ya ni recordaba. De verdad, eso me da vergüenza. Me avergüenza la manera en como me ridiculizo ante mi misma pues cuando termino de leer algo así lo más probable es que piense y/o diga: las mamadas, pendejadas, estupideces, babosadas, *o cualquier otro adjetivo que usted quiera agregar* que escribía. ¿Qué coño estaba pensando cuando lo escribí? Se me debería prohibir escribir cualquier cosa, incluso en la escuela. De hecho, tampoco se me debe permitir pensar.

La verdad es que, desde que tengo uso de razón he tenido diarios. El primero que tuve fue a la tierna edad de ocho años (pero yo me empeño en decir que solamente he tenido uno o dos para no verme como la mujer más ridícula del mundo -más-) y eso porque una maestra nos obligó a que documentáramos las cosas que hacíamos durante el día. Nada peligroso, a esa edad lo único que puede escribir en su diario son cosas como: Hoy mi madre me hizo de comer mi comida favorita, hoy jugué a los congelados, hoy corrí en el recreo. Cosas normales en los niños. Pero desgraciada o afortunadamente mi diario sobresalía de esas cosas, desde esa edad ya escribía el porque de mi odio desinteresado hacia la gente y la pasión que sentía cada que veía a perenganito, peor aún, la maestra llegaba a leer solamente una hoja de tu diario para verificar que si hacías la tarea. GRAVE ERROR. Cuando leyó una de mis paginas dijo que era necesario hablar con mi madre por lo que leyó (ni siquiera recuerdo que era). Le contesté que eso era mala idea pues yo podía acusarla de que leyó mis cosas privadas. Desde entonces, los cuadernos invadían el fondo de mi cama. Cuadernos que tenían de todo. Desde dibujos ridículos, amores infantiles y... como olvidar aquéllos dos cuadernos que cuando encontré, la pena se hizo presente en mis mejillas. Mis cuadernos de poemas. Poemas inventados y copiados. Poemas. P O E M A S.

Claro que recuerdo que fue lo que le hice a cada uno de esos cuadernos. Los leí, me reí de lo escrito y de mi, recordé que sentimientos pasaron entre mis manos cuando lo hice. Y después, el trágico final: romperlos y quemarlos. No hay rastro alguno de esos cuadernos. Desaparecieron y con ellos desapareció una parte de mi pasado. A veces me lamento por ello, si los tuviera ahora estoy segura de que por lo menos los leería una vez al día para quitarme lo aburrida.

He mencionado por aquí que mi historia en internet comenzó cuando yo tenía 14 o 15 años, escribía en otro lugar y ese lugar (al igual que mis diarios viejos) ha desaparecido, también pasó por el sagrado ritual. Lo más probable es que un día me de un ataque de "fuck this shit" y este blog deje de existir. No quiero.

annie

8 claustrofobicos:

Lamia dijo...

jajajajajajaja
son la maldicion de las niñas los diarios

Morinakemi dijo...

que simbolico lo de los diarios quemados...

Abril dijo...

¿Quién no ha tenido un diario y al leerlo nuevamente se siente algo así como 'no puedo ser yo quien escribió esta página tan rosa!!!'?

ijiji... todo tiene sus momentos... consigue ese cuadernillo... y sal de tí...

Un beso.

Rockaiders dijo...

No debe desaparecer éste sitio. Rockea en extremo. Y en caso de que desaparezca, considero que no debes dejar de escribir.

Saludos!

NaCoMan dijo...

concuerdo con Rockaiders, confieso que me gusta tu manera de escribir, de como plasmas TODO lo poco que se de ti o me has contado, no dejes de escribir, porque si lo dejas de hacer, ya no estarias escribiendo.

ilich dijo...

no, que no se queme tu blog

Kyuuketsuki dijo...

Shit happens.

(Por favor, nunca mates al blog)

Angry Kitten dijo...

Uh, la tecnologìa nos ha quitado el delicioso drama de quemar recuerdos...

Todo se ha reducido a 'del' y supr'