Le digo a mi jefe que tengo que salir temprano. Algo importante debo hacer en la escuela y por ello, es necesario que salga inmediatamente a tomar el primer camión que pase. Me deja ir. Llego al centro de la ciudad y en lugar de tomar el otro camión que me lleva a la escuela camino rumbo a donde sea. “Donde sea” mi lugar favorito. Cruzo varias avenidas, husmeo en una que otra tienda de ropa, compro un cigarrillo a la niña que también vende lentes, camino mientras fumo, fumo mientas camino y luego me siento en una banca que está ubicada en “Donde sea”. Observo los autos que pasan, intercambio sonrisas con los niños, fumo otra vez. Veo el reloj, aún falta mucho para que empiece la primera hora, me recuesto sobre la banca, pienso en la nada. En la nada que está llena de tantas cosas: personas, cosas por hacer, comida, gastos, etcétera, etcétera y etcétera. Todo el etcétera que se quiera agregar cabe en la “nada”. Intento poner mi mente en blanco y aparece el negro, el amarillo, el rojo, el verde, el rosa, el café, el … … …
Me pongo de pie y camino rumbo a la parada del camión.

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He estado limpiando mi cuarto a conciencia. Siento un poco de pena por que encontré cinco botellas de vodka, una de ginebra y otra de Boones… vacías. Sin pasar por alto las otras tres botellas –chiquitas- de vodka, vodka barato… vacías. Como si no fuera suficiente, vi que todas y cada una de ellas tenían un poco, una cosa de nada… les di el último trago a mis botellas. A las grandes y a las chiquitas. Vacías han quedado. Completamente. También, tengo monedas de dolar.

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Aprendí a cuidarme de la noche, contar las sombras que se forman por las tantas luces que iluminan las calles. La sombra que pisoteo, la que camina junto a mí, la que me ve con desgano mientras se alarga, la diminuta que lucha por ser amiga de la que pisoteo. Distinguir mis sombras de la de algún extraño. Voltear a tu derecha o izquierda y ver de reojo hacia atrás, aprender a medir la distancia de los carros que se acercan a tus espaldas por medio de las luces que proyectan, sensibilizar tu oído para poder distinguir el impacto de una hoja con el piso de los pasos de un perro pequeño y juguetón, subir a la banqueta antes de que un auto pase junto a ti… método de supervivencia. Enfoqué todas mis alertas a la oscuridad por que en el día las caras desconocidas se pueden distinguir con más claridad. Y no es para menos, me han enseñado que es en la noche cuando la gente se transforma en seres repulsivos, agresivos y dignos de temer. Todo lo malo, sucede por las noches. En resumidas cuentas: la gente es buena en la mañana, al medio día, en la tarde… después de las 7pm, no. A partir de las 7pm la ciudad se transforma en el festín de Satán. Pero gracias a la rotación de la Tierra todo vuelve a la normalidad a partir de las 6am pues las personas despiertan del letargo libidinoso. Semejante pavada. La sorpresa más desagradable del año fue a las 6:30am y la gente era buena y no había sombras y jamás me había preocupado por el día.

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Ciento treinta y siete cajetillas de veinte cigarrillos cada una compradas en el lapso de un año, doce meses, cincuenta y dos semanas, trescientos sesenta y cinco días. Eso da un total de tres mil ochocientos treinta y seis pesos invertidos malsanamente en mis pulmones. Veinticuatro cajetillas de catorce cigarros, es decir: cuatrocientos ochenta pesos gastados. Eso da un total de ciento sesenta y un cajetillas que es igual a: cuatro mil trescientos dieciséis pesos. Trece cajetillas por mes. Tres cada semana. Mucho dinero invertido maliciosamente en mi salud. Sin olvidar la cajetilla que me costó sesenta pesos por ser importada de nosedondechingados.

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¿Qué carajos escuchas? Me dijo mientras se ponía en sus oídos mis audífonos. ¿Qué porquería es esta? Yo nunca había escuchado algo así, estarás trastornada. Es música para fornicar. Silencio. Se quitó los audífonos y me los entregó en la mano. Mi juani, mi juanita, mi juana dulce y adorada. I want to fuck you like an animal pinche Juana.

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La niña intentó imitar el movimiento de mis rodillas. Pobre. Yo no estaba temblando, estaba bailando breaking it up.

annie

11 claustrofobicos:

Caelo Vesperascente dijo...

Jajajajajaj "música para fornicar" jajajajaja se la aplicaste

Por cierto, ahora tendrás que aplicarle el nuevo impuesto del presupuesto 2010 al valor agregado a tus queridas cajetillas de cigarro (:

Me gustó esa canción de Lykke Li, ¿me la pasas?

Mardel dijo...

Gracias, pequeña. El tuyo está de toda la canasta.

Prado dijo...

bienvenida al club Boones. Los miembros te aplauden.

Jon Esponja dijo...

vaya...ñ__ñ

Casi un Dios dijo...

y cual es esa musica para fornicar?.....
¿quieres escuchar musica con migo?

NaCoMan dijo...

los sacerdotes se exitan al momento de escuchar a los niños del coro cantar ALELUYA, les viene a la mente esos gritos quebrados y dolidos, y eso que no has contado los cigarros que te ofrecen, ni los que has regalado o rolado, tengo ganas de escuchar girls girl girls con alguien, la escuchamos?

Doctor X dijo...

y como es eso de musica para fornicar?:S
jaja por cierto eso es economia y reciclaje, volver a revisar las botellas que se creina "vacias"

http://cadacuandopuedespensar.blogspot.com/

Borre dijo...

La musica para fornicar era Nine Inch Nails....

yo tambien colecciono las cajas de cigarros y las botellas con restos de vodka...

Kyuuketsuki dijo...

Precisamente por eso amo la noche: la gente se deja de máscaras en su mayoría y se revela tal cual es.

Angry Kitten dijo...

Mmmm... me recordaste algo muy curioso, siempre que oigo closer quiero usarla para fornicar, pero cuando lo hago terminamos oyendo de fondo todo menos closer ><

Me encanta lo elegante que se escucha fornicar, cualquiera hubiera dicho coger...

La clase ante todo ^^

«danito» dijo...

Yo no he tirado mis dos botellas de vodka

Me encanto la primera. Quisiera hacer eso. Quisiera. MEENCANTOOOO!

ok, ya =D