Era la primera noche de muchas en las que pasaría en ese cuarto. Cuando abrió la puerta lo primero que vio fue un crucifico junto al televisor. Nada de que asustarse. Dejó caer las llaves sobre la cama, encendió el televisor y tomo el control. Comenzó a buscar un buen programa entre los canales para entretenerse un rato antes de dormir, no encontró nada interesante así que optó por sintonizar el canal donde a partir de las 11 de la noche salen hombres y mujeres desnudos recreando el arte más primitivo de la humanidad. Eran las 12:15 de la madrugada. Se sentó en el borde de la cama justo enfrente del televisor, no quería perder detalle alguno de la película. Quería excitarse para después hacerse una buena paja y liberar el estrés ganado durante el día. Trataba de concentrarse solo en la película, pero era inevitable no ver el crucifico que estaba justo frente a él, junto a la televisión. Se puso de pie y acto seguido, tomó entre sus manos el crucifico para ponerlo en una mesita que estaba en el rincón. Jesús ahora miraba hacia la pared. De nuevo se sentó sobre la cama, miro al televisor y detrás de este estaba el Santo Niño de Atocha haciéndole una reverencia con su sombrero. Hizo lo mismo que con el crucifico: llevarlo a la mesita que estaba en el rincón pero, antes de volver a la cama analizó a detalle cada una de las cuatro paredes. Terror. Ahí estaba el ángel de la guarda, San Judas Tadeo, San Diego, el sagrado corazón de Jesús y, lo más horripilante: La Virgen María vigilaba su puerta. Arrancó todas las imágenes de la pared, tomó el crucifico y al Santo Niño de atocha sin olvidarse de la virgen. Metió todo en un cajón mientras maldecía a diestra y siniestra. Se sintió libre. Se acostó sobre la cama y gozó cada una de las escenas explícitas que contenía la película. Se hizo la mejor paja de su vida, eyaculó y apagó la televisión. No entraba ningún rayo de luz en el cuarto, sólo se escuchaba el cantar de los grillos y él cerró los ojos para dormir como un tierno bebe. Antes de su encuentro con Morfeo escuchó que algo se movía al compás del viento que entraba por la ventana abierta, tintineaba y tintineaba sin parar, sobre la pared, sobre su cabeza. Abrió los ojos y ahí estaba el causante del ruido que interrumpió su sueño: un rosario. Lloró desconsoladamente y mordió la almohada con todas sus fuerzas.
Estaba en el infierno.

annie

Abuela

Tenía pensado en escribir algo hermoso, maravilloso y fenomenal sobre la señora que vivió conmigo durante dos meses, torturándome una y otra vez con sus palabras compuestas que daban forma a secretos de familia. Cosas que nunca quise saber y que, desde entonces gracias a mi adoraba abuela mi familia jamás volvió a ser la misma después de todo lo que me contó.

En realidad, no me interesan los secretos, no son de mi vida y me importa un pito que hizo cada quien en su pasado, si ahora se dan golpe de pecho o lo cantan a grito pelón en cada esquina de la ciudad.

Lo que puedo decir es que ver a mi abuela era una vulgaridad. Sentada, con su espalda encorvada y tejiendo un no-se-que para alguno de sus tantos nietos. Cuando hablaba, era una tortura mental tanto para ella como para el escucha; el tiempo hizo estragos no solo en la apariencia de su cuerpo, también en su forma de hablar: pausado, lento, tartamudeando y era imposible no pensar que en algún momento saldría volando su dentadura.
Para ella siempre era primavera: usaba batas largas llenas de flores con colores chillantes y aunque hiciera un frío de los mil y doscientos demonios, no importaba, por eso tejía calentadores de todos los colores que solo a ella se le podían ocurrir.

Sentada en la mecedora que estaba en la entrada de la casa, crik crik, se mecía, crik crik, una y otra y otra y otra vez, de atrás para adelante, de adelante para atrás, viendo la televisión, tejiendo un gorro, dormida, viendo hacia la nada, siempre estaba ahí meciendo su vida. Que si fue sumisa en el matromonio, que si mi abuelo, que si me molestaba que estuviera ahi, que si me enseñaba a tejer, que si mis tias, que si mis hermanas, que si mi mamá, que si mi papá ..., ..., ... .

Muchas veces llegué a visualizarla como un gato callejero. Lo sé, hago mal al imaginarme a la madre de mi mamá de esa manera, pero es que su pelo gris con blanco daba mucho material para imaginar tales cosas, a veces me gustaba acariciarle el cabello por que lo tenía demasiado suavecito y por que, me imaginaba que acariciaba a un gato mansito-mansito. De esos que ronronean para coquetear mientras se monean una y otra y otra y otra vez, así como ella mecía su vida en la mecedora.

Niña, niña. Nunca se aprendió mi nombre y si se lo aprendió lo olvidó demasiado rápido. Y esta bien, creo que me hablaba con desprecio al igual que yo lo hacía con ella. Cuando vio a mis tías dijo: Annie me dice abuela, nunca me dijo abuelita así como todos mis nietos. Y yo quedé como la nieta, la sobrina e incluso la hija, mal querida. ¿Pero que puedo hacer? yo nunca quise que ella estuviera tanto tiempo en la casa, siempre eran las mismas cosas, me fastidiaba su presencia y lejos de sentirme mal por confesar tal aberración, siento como si estuviera contando un chiste y por lo tanto, me siento bien. Mi madre, sabía muy bien que el carácter de mi abuela y el mio, chocaban. Cuando llegaba a casa yo le decía: Ya quiero que se largue mi abuela de aquí, si quieres yo me la llevo en el camión. Ya estoy harta. Y así fue como un día, a la tierna edad de 13 años, llevé a mi abuela de regreso a su casa, casa que estaba a unas 8 horas de distancia de la nuestra y en el regreso me acompañó mi amiga soledad, la invisible. Jamás, jamás volví a verla hasta hace poco. Cuando llegué a visitarla pensé que ella no voltearía a verme tal y como yo lo había planeado. Pero no, me regaló una sonrisa demasiado sincera, me abrazó y me dijo: te he extrañado como no tienes idea. Y, al mismo tiempo llenaba toda mi cara de besos, así como pasa en las novelas y películas que desbordan amor barato al por mayor.

No fue necesario pronunciar palabra alguna, sus ojos me confesaron todas sus dolencias. De nuevo me dijo "niña" y yo nunca le dije "abuelita". Abuela eres para mi.

El sábado me enteré que todos sus hijos se reunieron con ella y, por primera vez en la vida de todos ellos, se tomaron una foto junto a mi abuela. Compraron una piñata y entre todos la rompieron. Y me dio gusto por que una de las tantas cosas que me dijo cuando estuvimos solas durante dos meses fue: yo siempre he querido tomarme una foto con todos mis hijos y comprarles una piñata para que la rompan.

Por eso no me extraña el saber que su muerte está próxima.

annie

-De ahora en adelante, cuando quieras tener relaciones con tu novio usa anticonceptivos.
-Madre, solo tengo 10 años. Es la primera vez que sangra mi cuerpo.
-No, conmigo no utilices los eufemismos, esos solamente son para bromear.

Siempre he agradecido la crudeza de sus palabras.

annie

Hablaba y hablaba...

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.


Max Aub

Hoy no fui a la escuela por que me enojé con el camión y con el tren...

y ya sé que mañana me van a preguntar: Annie, por que no viniste ayer a la escuela? con una cara de mucha/muchísima preocupación así que, para esas pobres almas preocupadas he decidido que les diré: No vine por que Dios y Mefistófeles no quisieron.

Es más fácil que entiendan algo así a que traten* de entender: por que me enojé con el tren y el camión.

Lástima, ahora tenía muchas ganas de ir a la escuela para ver a todos mis compañeritos y pasar gratos momentos con ellos, pero gracias a las musas griegas mi felicidad se vio limitada. Mi corazón sufre y se hace cada vez más chiquito. Pero no me molesta que me digas muñequita.

annie

Ayer me entregaron mi examen de "transferencia de calor" (ew), tenía un enorme, maravilloso, asombroso y satisfactorio CERO. Yo sabía muy bien que la mitad del examen lo tenía bien, estaba segura por que antes de que el señor diera los exámenes puso en el pizarrón el procedimiento de los problemas que estaban en el con sus respectivas respuestas. No sé por que coño me puso un enorme circulo en la parte superior derecha del examen. Todo lo tenía bien, con la pequeña gran diferencia de que mis resultados se pasaban por milésimas y de que en el segundo problema hice el diagrama como si fuera a resolverlo, lo cual no fue así. En el segundo problema hice el dibujo del tubo, me quedó tan bonito que hasta me dieron ganas de hacerlo, pero mi torpe cerebro ya no daba para pensar en el efecto que tienen las aletas en un tubo de vapor de agua. Trataba de recordar como se hacía el problema, hurgaba en cada rincón de mi cerebro pero nada pasaba. Así que solamente hice el dibujo, lo adorné, le puse los datos y escribí una leyenda en el: "jajá! se la creyó! no lo voy a hacer!". Pensé en borrarla antes de entregar el examen no sin antes verificar que el primer problema si lo había hecho bien. Todo esto se cumplió al pie de la letra excepto, borrar esa leyenda. Entregué el examen y cuando salí del salón me dio un ataque de risa por que me acordé...

Creo que el señor me la quiso aplicar también por que, cuando me entregó el examen me dijo algo más o menos así: Le fue mal, verdad compañera? y en cuanto vi mi examen con el hermoso cero le dije: no, no me fue mal, el problema lo tengo bien. Exijo mi merecido cincuenta.

Mientras me ponía el cincuenta me dijo: Yo sí me la creí compañera.

No, por favor no se distraigan en la bobería que hice. Mejor piensen en que, si le hubiera dicho: No, no me fue mal, el problema lo tengo bien. Exijo mi merecido cincuenta, también su billetera y que me firme un cheque en blanco, me lo habría dado. Fuck, odio las cacofonías.

annie

Sin titulo

Ya no me gusta ponerle nombre a las cosas.

annie

De ser necesario, escucharía todo el santo día la música de Frank Sinatra. Si alguien quisiera hacer una película de mi vida, le exigiría que el soundtrack sólo fuera música de Frank Sinatra. A la hora de comer, cuando me bañe, cuando duerma, al despertar, cuando llore, cuando ría, cuando grite, cuando cante, cuando me vista, cuando todos los cuandos se acaben no quiero que se haya detenido la música de Frank Sinatra. Si tuviera forma física no dejaría de acariciar cada una de las letras, las acariciaría con ternura y frenesí hasta que, todas ellas eyacularan más letras y por consecuencia jamás de los jamases se acabe la música de Frank Sinatra. Si yo fuera presidente de cualquier país me olvidaría de todas las leyes que hay y cambiaría el himno nacional por una canción de Frank Sinatra, claro que no sería tan tonta como para dejar que un montón de primates poco civilizados destruyan el nuevo himno nacional con sus voces mal entonadas y el desgano que provoca el hacer semejantes cánticos no religiosos que son para la nación por la cuál darían la vida. No, jamás dejaría que dichos fanáticos cantaran algo tan hermoso como para convertirlo en una mierda. Por eso, mejor distribuiría en todos los planteles escolares un disco con el nuevo himno el cual, sería una canción de Frank Sinatra. En términos generales, el único simbolo patrio valido será una canción de Frank Sinatra. Y si algún día dejan de existir los discos, emepetres, los stereos o cualquier cosa que sirva para escuchar la música de Frank Sinatra, maldeciré y estrellaré contra la pared a cuanto geek sea culpable de semejante aberración. El día que muera, quiero que durante todo el velorio pongan música de Frank Sinatra. Que todos tengan una sonrisa de oreja a oreja y piensen que todo es una broma para cámara escondida. Favor de llevar una marioneta que sea de Frank Sinatra, esta es para que baile sobre mi tumba mientras suena "Fly me to the moon". Coño! por que hablo de mi velorio? Fuck this shit.

Frank Sinatra, perdón, annie

Las monjas no me creyeron nada así que mejor me fui a platicar con la señora que canta afuera de una tienda muy concurrida por acá. Esta señora es demasiado coqueta, siempre usa minifaldas y uno que otro chico puede llegar a ver la culminación de sus piernas, pero no es atrevida y yo estoy pecando de insolente al decir esto a la ligera. Su voz es fea, tan fea que aturde los oídos de cualquiera. Lo sé, los he visto como se tapan las orejas cuando pasan frente a ella, he visto como empiezan a tararear una canción para que la voz de esta mujer pase desapercibida por completo. Bajan la mirada para ignorarla, para no pensar que algún día se verán como ella cantando por las calles canciones cómodas que dicen las verdades de uno que otro que pasa por ahí. He visto a los que se identifican con las canciones que ella canta, es fácil identificarlos, siempre tratan de esconder la sonrisilla pícara que entre silencios dice: "Sí, yo he pecado y esa canción la canta por mi, incluso la canta para mi". Nadie se detiene a agradecerle por animar un poco la vida de los transeúntes. Ni siquiera yo lo he hecho, prefiero ir a contarle mis cosas que escuchar lo que ella tenga que decirme, nunca me dice algo relevante, siempre canta lo mismo, siempre me dice lo mismo. Jamás he visto una yegua y no me creo una como para pensar que esa canción la está cantando por mi. Encendí un cigarrillo y me senté frente a ella. Se quedó callada por un instante y comencé a hablar. Le dije lo mismo que a las monjas, que había tenido un amorío con el mismísimo Marques de Sade y me ignoró por completo, cerró los ojos con fuerza y parecía que rompería en llanto para después gritarme cual es el secreto de la vida. Pero no me dijo tal cosa, en lugar de eso, agitó con fuerza la maraca que sujeta con su mano derecha y sus labios dejaron escapar una voz horrible y mal entonada que decía: "Yo sé que tienes un nuevo amor".

No pude ocultar mi sonrisa picara. No es necesario.

annie

Secreto

Esa palabra incluye un mensaje implícito y palpable, capaz de quemar hasta la lengua más fría carcomiendola milímetro a milímetro. La lengua grita y exclama por el ardor que le provoca el no poder soltar toda la verborrea contenida. Los principios morales obstaculizan las ganas de publicar en el periódico todas aquéllas palabras que se dijeron bajo la clausula de: "No se lo digas a nadie". Las ganas se hacen cada vez más grandes, se convierten en una estampida de elefantes, en un bosque profundo y oscuro. Y tú, tú no puedes hacer nada. Si transmites ese mensaje sabes que traicionarás la confianza de la persona que en busca de empatía te confío ese enorme secreto. Cabizbajo te alejas a la parroquia más cercana en busca de un padre, sabes que él ha prometido ante todos los dioses jamás contar las confesiones que almas perdidas le hacen en busca de alguna penitencia que alivie a su acongojado corazón. Y es lo que mereces, una enorme penitencia, la que sea, la que se te imponga será bien recibida y bien merecida. Entras a la iglesia y buscas por cada uno de los rincones el lugar al que han llamado confesionario. Lo ves frente a ti, una enorme luz encandila tus ojos e incita a tu mente a olvidar toda la letanía que habías preparado para cuando estuvieras frente al padre. Entonces aparece, te pregunta cuáles son tus pecados, no sabes que contestar. No sabes si decir que tu pecado es querer gritar a los cuatro vientos el secreto quema lenguas o contar el secreto de la otra persona, tomar su lugar y narrar ese enorme y pesado secreto como si fuera tuyo. Te quedas ahí. Ves los ojos del padre, lo maldices mentalmente y sales enojado de la iglesia. Escupes al cielo para que todo te caiga a la cara. Piensas que madrugando todo estará mejor, que si no te hubieras juntado con lobos no sabrías aullar. Aullar, aullar es lo que quieres hacer, correr y detenerte frente a cualquier desconocido, imitar la cara de aflicción que tenía tu amigo cuando te contó aquél secreto y ver maravillado como los ojos de los extraños se llenan de misericordia cuando escuchen ese secreto que no es tuyo pero que ahora lo es. Tus piernas se aflojan, te sientes fatigado. Te sientas en cualquier parte lisa y reflexionas sobre tus malos pensamientos. Miras dentro de ti mismo y descubres algo que no querías encontrar, ahí está. Aún tienes las ganas de contar el gran secreto. ¿Que importa si lo cuentas? Se más inteligente que los demás y cuéntaselo a quien sea anteponiendo la leyenda urbana que dice más o menos así: Te voy a contar un secreto y por favor, no se lo digas a nadie. Entonces, esa pesadumbre se desvanecerá y serás libre como el viento. Será otra persona la que cargue el muerto y no tu. Si esa persona le cuenta a alguien más tu no serás el culpable por que podrás excusarte con que tu le dijiste que jamás repitiera las palabras que le dan forma al secreto y automáticamente esa persona será la culpable de que todo el mundo sepa las intimidades del verdadero dueño de esas terribles palabras que no puedes sacar de tu cabeza. No, no, no. Eso está mal. Es horripilante que tomes un consejo como este. Llegas a casa y sacas la primera libreta que encuentras. ¡Una hoja limpia, una hoja limpia! Necesitas un buen pedazo de papel en donde desahogar tus penas ajenas. Papel y pluma a la mano. Una letra - una palabra - un espacio - otra palabra - garabatosgarabatosgarabatos. ¡Coño! ¡Eso no es suficiente! Tu lengua aún se está incendiando. ¡Agua! ¡Agua! ¡Necesitas un poco de agua que calme el fuego! ¡Hielos! ¡También quieres hielos para que no quede rastro alguno del incendio! Sin embargo, el agua simboliza a la gente y los hielos eres tu soltando el enorme costal lleno de palabras. No puedes dormir. Tu cuerpo está lleno de hormigas. Das vueltas en la cama una y otra vez. Amanece. Ya no puedes más. Sales con tu muerto bajo el brazo y se lo avientas a la cara al primer sujeto que pasa frente a ti. Le cuentas todo, con detalles innecesarios siendo infiel a la versión original. Entonces, el te responde que ya lo sabía y lo peor de todo, te dice chismoso por no contar la versión original. Una nube pasajera se detiene justo encima de ti y derrama el llanto del señor que dicen, habita en los cielos. Alguien más lo sabía y no sabes si abrazarlo o escupirle. Tontuelo si hubieras guardado el secreto jamás habrías quedado como un hereje.

annie

No crisis

Me acuerdo que el año pasado en telerisa ponían vídeos motivacionales para que a la gente no le diera miedo la crisis por que México siempre ha estado en crisis, digo, por que la economía de México es muy MUY estable y el curso de nuestras vidas seguiría igual.


Ahora, telerisa pone a sus monigotes, digo, artistas; en comerciales que te enseñan a ahorrar en estos tiempos de NO crisis.


Aqui es donde uno se ríe irónicamente, pero no se por que ni siquiera despierta risas nerviosas en los espectadores.

annie

Momentos noveleros.

Ella está tirada en la cama llorando e implorándole a él que por favor se case con ella, lo amenaza con que puede perder el hijo y demás sentimentalismos, entonces él le dice a ella que no por que ama a otra chica, a lo que ella responde: ¿Pero que tiene ella que no tenga yo? y él le contesta: No se trata de lo que tenga si no de lo que te haga sentir. ... ... ...

No hay ningún detalle que resaltarse, sólo me di cuenta que es difícil escribir tantas veces dos pronombres personales pero es que, no me se los nombres del protagonista y la antagonista.

Esperen, ya se casaron... firmó... llora en silencio... él salió corriendo y ella solo grita su nombre. Un padre ha salido detrás de él y el padre le dice que debe fijarse solamente en el producto que espera su nueva esposa denominado como: bebe.

Lo que hay que recalcar son las palabras que él acaba de decir: "Soy el más grande de los idiotas" eso si que es una gran frase para reflexionar durante la noche mientras se escucha el silencio que entonan los grillos, eso de que alguien intente atrapar a una persona por medio de chantajes sentimentales se ve todos los jodidos días, que alguien reconozca su condición, no.

annie

Para mofarse de su pobre condición, los normales gustan de apreciar a los perturbados y es ahí cuando se dan cuenta de que la normalidad es algo utopicamente hilarante. Palabras más, palabras menos. Es llegar siempre a la misma conclusión.

annie

Todos los hombres son iguales.

Y aquélla persona que diga lo contrario no sabe de lo que habla. Se que es difícil el llegar a esta teoría, pero desafiando el orden del método científico, es prácticamente una ley.

"Todos los hombres son iguales" dicen las mujeres y nunca se han equivocado aunque se provoquen miles de guerras verbales. Pero pareciera que solo se dan cuenta de esto cuando se sienten realmente enojadas y ofendidas por que algún varón las hizo sufrir. No es necesario llegar a este extremo.

Todos los hombres son iguales: tienen ojos, piernas, brazos, cabeza, tripas, uñas, esqueleto y el punto determinante de esta ley: pene.

Si no tuvieran pene, serían transexuales o en su defecto: mujeres.

annie

Las cucarachas solamente son eso: cucarachas.

annie

Incendio.

Hoy que estaba en clase de taller integrador [Clase que es por demás aburrida y provoca que me auto reclame el por que haberla metido siendo que esa materia es opcional, en serio... no se que mierdas estaba pasando por mi mente en ese instante] me dispuse a alterar* mi encendedor barato de siete pesos. Siento una horrenda pasión por el fuego, la lumbre, las llamas, la flama, [Uno de mis traumas de la niñez es que mi casa se quemara con yo afuera, llegar y ver todo en ruinas y miles de bomberos alrededor mientras yo le preguntaba a todo mundo: ¿Que fue lo que pasó? mientras me respondían: Ya no tienes donde vivir, tus libros de la escuela se han quemado completamente (¿Que por que los libros? no lo sé, pero cuando me iba a escapar* de la casa a la tierna edad de ocho años lo primero que empaqué, fueron mis libros de la primaria y nada de ropa, ni mucho menos comida. Efectivamente, pensaba que con las hojas de los libros me bastaría para vestirme dignamente y por que no, hasta para comer como rey) y comenzaba a llorar y gritar por el dolor que me causaba el saber que todos mis libros de la primaria se habían quemado, bien ñoña -_-] cualquier cosa involucrada con el fuego capta al instante mi atención y como lo más cercano para sacarme del aburrimiento que me embriagaba era mi encendedor, me puse a jugar con el como niña con barbie barata nueva. Lo alteré* de tal forma que la flama salía con una longitud preciosa de hasta trece o más centímetros [Realmente, no me importa cuán larga era, su hermosura era realmente cautivadora] pero en ese instante, entró el ingeniero [Ser humano que es por demás simpático y que es capaz de ridiculizar al mismísimo Polo-polo, Jo jo jorge Falcón, (jaja, apenas hoy le he entendido a su nombre fanfarrón, estúpida yo) George Carlin o su comediante de preferencia, sus chistecillos baratos digeribles para cualquier mentecilla debilucha y que provoca que solo de mi boca aflore un flojo: já ja-já ja-ja-já] y automáticamente metí el encendedor en el bolso que uso como utensilio escolar. Durante la clase estuve pensando en que había sido una mala idea el haberlo alterado* tan obscenamente "Ahorita que salga, lo arreglo. Si no, me voy a quemar las pestañas, las cejas, los ojos, el fleco y sabrá Belzebú que más cosas son posibles de quemarse cuando se intenta encender un cigarrillo con una flama exorbitante". Salí de clase y olvidé por completo el amorío que tuve con mi baratija. Un desconocido se acercó y me dijo: ¿Tienes lumbre? y le dije que sí, lo busqué dentro de mi utensilio escolar y ahí estaba el pobre inocente. Se lo presté al desconocido y mientras lo recibía con sus preciosas manos recordé que... no fue necesario recordar nada. Cuando recapitulé mis actos del día, él ya... se espantó, lo tiró al suelo, me miró feo y se alejó molesto. Maldiciendo mi existencia y tocándose desesperadamente la frente. Un sentimiento de amargura invadió a mi tórtolo corazón por haber defraudado a un amigo extraño. Pero en cuanto vi tirado el encendedor a un costado de mis pies, la pasión se apoderó de todo mi ser. Lo recogí, lo acaricié suavemente y lo encendí. Se veía tan tierno, tan inocente con su flama obscena y descomunal que sentí como la tristeza invadía hasta la punta de mi último cabello cuando le quite ese pequeño encanto digno de inspirar poemas y canciones de amor.

annie

Incognita

Las mujeres son unos seres dificil de entender. Siempre devorando todo lo que encuentran a su paso: tips para ser mejores ante los demás, como vestir de una manera provocativa sin lucir vulgar, consejos para conquistar al tipo que les acelera el corazón, e-te-cé. Miles de consejos que, si se recurre al sentido común, a la lógica simple, a un insulso razonamiento; no es necesario comprar revistas que te venden lo que ya saben.
Esto nos puede llevar a que efectivamente, la mujer es un ser inseguro por naturaleza y que por ello corre a comprar cuanta cosa le de unos buenos consejos de vida y así, reafirmar* todo lo que cualquier mujer que haya estado a su lado ya le había dicho con anterioridad en una conversación que tenían mientras criticaban a cuanto espécimen pasaba junto a ellas.

Varias investigaciones han querido descifrar el enigma que se esconde en las mujeres cuando, no es necesaria tanta hipótesis diferentemente elaborada. Distintas letras, diferente orden. Pero todas con el mismo objetivo: descubrir que es lo que hay en el cerebro de la mujer promedio.

Sin embargo, creo que he encontrado algo más para que los sociólogos, psicólogos, psiquiatras y cualquier persona le puede interesar y, con temor a que todas sus investigaciones se desmoronen por lo que a continuación les demostraré, no importa por que efectivamente, a mi también me interesa que es lo que pasa por la mente de las mujeres cuando hacen este tipo de cosas:

(foto tomada en un baño de un lugar cualquiera)

Mujeres, mujeres, mujeres. Seres desesperados por demostrar su amor cueste lo que cueste, no importa el sitio, ni la hora, NI QUE NO LO VAYA A VER LA PERSONA A QUIEN SE LO DICEN *risas por favor*

Siempre he querido saber la razón por la cuál escriben sus declaraciones de amor en un sitio en el cuál solo entran más mujeres. ¿Que acaso es por que "marcan" territorio? ¿Alguna chica que lo lea dejará de perseguir a ese ser amado por que ya vio que a alguien más le interesa? ¿Están cumpliendo con una apuesta? ¿Por que, por que, por que? ¿Que no es más fácil ponerlo en un sitio donde si lo vaya a ver el chico en cuestión? ¿Por que lo hacen?

Siento mucho provocar que todas las teorías existentes se hayan hecho añicos por este oh! gran descubrimiento! pero como mujer, me sentía con el compromiso de exponerlo. Sé que se requieren de varios años de investigación para resolver esta incógnita, pero por mientras, me iré corriendo al puesto de revistas más cercano para ver si por ahí encuentro la respuesta a todos mis problemas femeninos. Amén.

annie

Inclasificable

He recurrido a todos los adjetivos calificativos. Esos que que describen con unas cuantas letras el comportamiento de las personas matizando todos los colores presentes en ellos en una sola pintura. Muchos, muchos adjetivos que hay y no existe uno que te defina a la perfección y créeme, tu no tienes la culpa, la culpa la tienen esas tristes palabras por no poderse amoldar a lo que eres.

annie