Supongamos que conocemos a un sujeto que dentro de dos o tres semanas cumple años. Todo mundo sabe que ese sujeto próximamente cumplirá años, lo saben por que durante esas dos o tres semanas se ha dedicado a decircelo a cuanto simio se le para en frente [ya sea un conocido, medio conocido o desconocido] "Ya mero cumplo años, en una semana cumplo años, ya voy a ser un año más viejo, a lo mejor hago una peda* quiero que vayas, no mames* que va a ser de mi? un año más viejo" eso y más balbucea el próximo cumpleañero y una semana antes, entra uno de los detalles más importantes: "¿Que me vas a regalar? jajajaja no te creas" la pregunta es insignificante, no causa conflicto alguno. Lo único importante en el comentario son las risas nerviosas y el "no te creas". Simple, no quiere que te des cuenta de que es un maldito interesado y que por ello durante todas esas semanas te ha dicho hasta el cansancio que cumple años.
Te está programando, en tu cerebro poco a poco ha introducido el chip de: "Voy a cumplir años, que no se te olvide felicitarme por que si no lo haces, sería capaz de suicidarme, ve si puedes comprarme algún detallito para que vea que si te intereso y si no lo haces, arderás en las llamas del infierno"
El proximo cumpleañero lo único que quiere es un poco de reconocimiento, un abrazo y un "felicidades" que en el bajo mundo del subconsciente significa: "Feliz cumpleaños cabrón, un año más que se agrega a tu vida, un año más en el que has contaminado el mundo al igual que yo, Deberías morir, el mundo ya está sobre poblado y ya no alcanza el empleo para todos, pero felicidades por tu año más de vida".
Lo peor está por llegar: el día antes de su cumpleaños. Ese día, es criminal. No puede dejar de pensar que mañana es su cumpleaños y no conforme con ello, se encarga de recalcarlo un poco más, sólo un poquito, un poquitín, una pizca de nada. Te ve, te saluda y luego dice algo más o menos así: Mañana cumplo años. Termina una conversación y reza en voz alta: Mañana cumplo años. Las palabras se le escapan involuntariamente: Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años Mañana cumplo años. No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años No se te olvide que mañana cumplo años.
Entonces, recitas mentalmente: Ya callate, estoy harto de que me lo repitas una y otra vez, no estoy tonto entiendo que mañana es tu jodido cumpleaños, si quieres atención ve y tirate del puente más alto que encuentres, verás como captas la atención de las noticias por algunos minutos. Mentalmente, eso es importante. Uno como animal racional sabe que si se atreve a decircelo al cumpleañero, hará mal. Así de simple. No es sano que el cumpleañero sepa que te importa un carajo su cumpleaños y todo gracias a él, él tiene la culpa de que tu odies su cumpleaños.
Pero aqui no importa tu actitud, en el mundo egoista del cumpleañero no importan tus sentimientos, jamás debes darte esa importancia, él es el cumpleañero, no tú.
Llega el mañana es decir, su cumpleaños. Su tan importante y aclamado cumpleaños.
Cri-cri
Pio-pio
Alguien tose.
El niño llora por que su madre lo ha regañado.
La gente se ríe.
Cof-cof.
El cumpleañero no tiene palabras para nada, ni siquiera para recordarte que hoy es su cumpleaños, hoy es el gran día. Le comieron la lengua los ratones.
Nadie lo felicita, las sonrisas son llanto ante sus ojos. De nada sirvió que repitiera con tanto ahínco que pronto cumpliría años. Se comporta como si fuera un día normal, aunque no es así. Su corazón se hace pedacitos por que es tratado como un sujero más de este planeta, un sujeto que no cumple años y que por lo tanto merece un trato ordinario. De repente, alguien se acerca, lo abraza y le dice lo que tanto esperaba escuchar: Feliz cumpleaños.
Es suficiente, no tuvo que morir para ir al cielo.
annie