Primeras impresiones.
1.- Ya soy un engrane más del sistema económico. Bueno, siempre lo he sido pero, ahora estoy más presente en ese proceso que jode y beneficia al mundo. No sé qué sentir o qué debería sentir. Una amiga me preguntó que si estaba nerviosa por mi primer día y le dije que no. Como respuesta obtuve una cara de "aish" y yo no supe qué cara hacer.
2.- La oficina en la que estoy está separada de toda la planta, incluyendo las oficinas administrativas. Hay dos hombres y cuatro mujeres, yo soy la número cinco. Me llevo muy bien con Miguel, es simpático y ocurrente. Además, no me hizo mala cara cuando entré. De hecho, nadie me hizo mala cara el primer día pero, las viejas estamos locas. Y ellas, me sonrieron con desgano. Después sentí una vibra muy pesada en la oficina, las observé a todas con detalle y entendí el por qué. Es un poco difícil entrar a un lugar en donde la mayoría son mujeres, primero te viborean y después, piensan que les vas a quitar el trono de reina -como si lo tuvieran- además, las mujeres somos altamente hormonales y eso jode mucho, como no tienen idea. Miguel ya me puso al tanto de la situación. Me dijo de quién debo cuidarme el por qué y el cómo. Interesante.
3.- Noté que cuando llegan, nadie saluda. Me refiero a la hora de entrada, la primera vez que los verás durante el día. Alguien abre la puerta, se escuchan unos pasos, el rozamiento de la silla sobre el piso y luego... silencio, después del silencio se escucha el golpeteo de los dedos sobre el teclado. Llegó alguien. Ni un "buenos días" aunque el día esté jodido. Ni un hola, aunque no te interese saludarlos. Yo llego y los saludo a todos. Me responden el saludo. Pero, si llega alguien más, sólo el silencio. Esto me ha creado un conflicto. No sé si mi mamá me educó de más o si ellos no tienen educación. Por lo menos ya distinguí qué perfume usa cada quién, sea hombre o mujer. Aunque, aborrezco los aromas muy dulces. Agradecería que Adriana dijera buenos días y no usara ese perfume tan horrendo.
4.- Pues sí, estoy en el área de Mantenimiento. Soy la encargada del Mantenimiento Preventivo. Diversión al por mayor. Doy de alta las máquinas que necesitan mantenimiento, luego imprimo los reportes, después los acomodo por área, los grapo y le llamo a los ingenieros para que vayan por sus reportes, llegan por los reportes y tienen que firmar que los recibieron. Diversión al por mayor. DEL-U-NO. En serio.
5.- Punto en contra -y muy importante- en todo esto: el camino a la empresa. El camión se va rápido pero, PERO no hay diversión del otro lado de la ventana. Lo único que veo durante el trayecto son negocios-carros-negocios-carros. Nada de cerros. Nada de relieves rocosos. Eso hace aburrido el camino. Ya no hay vista paisaje. Ya no veo el sol reflejado sobre los cerros. Ya no veo La Huasteca, ni la Sierra Madre y mucho menos me siento como una Heidi de la era moderna. Eso me inquieta. Puedo ver el Cerro de La Silla pero, él y yo discutimos y llegamos a un mutuo acuerdo: no dirigirnos la palabra.
6.- Constantemente me repito que todo esto lo hago por el vestido que vi y está en 50% de descuento. Esa es la razón por la que me levanto a las 5am. Sé que suena vacío y sin sentido y, peor: me deja como un vil cerdo consumista. ¿Pero qué puedo hacer? Ya dije que me da flojera correr después de asaltar a alguien. Ayer fui a la tienda, llegue ahí por pura casualidad -ajá- y lo volví a ver. Lo vi y se me hizo muy equis. Sin chiste. Tan sin embargo, como dice mi madre. Otro conflicto: ya no sé si lo quiero o no. Lo más probable es que lo termine comprando, pero para regalárselo a mi hermana mayor en la navidad. Siempre hay más cosas para desear.
7.- En el baño de la empresa alguien escribió: Delia es una pinche puta, regresó para ver si podía volver con su reata. Me intriga saber quién es esa tal Delia.
annie
2 claustrofobicos:
Felicidades, Número 5. Bienvenida al mundo laboral
Yo también quiero saber, we.
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