Lo ha dicho mejor que yo.

Mi pesimismo, como le llaman los demás, o lucidez, como le llamo yo, es una pesada carga que tampoco pedí llevar. Es difícil vivir así, y casi merezco una medalla por, a pesar de todo esto, seguir levantándome cada día, ir al trabajo y colaborar en algo que no deseo que siga así, sino aniquilarlo.

Cioran

Las llamadas con mi madre no deben de durar más de cinco minutos.

-Cuando salga de la escuela me voy a ir a trabajar de lo que haya.
-No, no, no. ¿Cómo crees? Ahí estoy yo partiéndome el lomo para que mi hija sea toda una ingeniero y luego me dices que te vas a ir a trabajar de lo que haya, ¿qué es eso?
-Ash, estoy jugando.
-Ya te dije que cuando termines te casas.
-Ash, estaba jugando.
-Sí, terminas y te casas para que yo ya pueda estar tranquila y pueda seguir haciendo mi vida.
-Ash, estaba jugando.
-Pero cómo es eso de que te vas a ir a trabajar de lo que haya. No, no, no.
-Ash, ya te dije que estaba jugando.
-Sí, mejor como te dije, te casas y luego te vas a otro país con tu esposo.
-Ash, ¿por qué a mis hermanas no les dijiste nada de cómo hacer su vida y a mí sí?
-Pues simple: me apendejé. Pero contigo no me va a pasar lo mismo. Ahí está tu hermana mayor que no deja pasar la vida pero sí deja pasar el tiempo.
-Pues yo ya te dije mi plan de vida y fin de la discusión: seré una disoluta y sucia.
-Pero con discreción, eh.
-Ya nos pasamos del tiempo.
-Ash, te voy a cobrar los minutos.

annie

Nuevamente atacan. Quieren que dejemos de fumar. Ponen sus frases y fotografías impactantes en las cajetillas de cigarros y todos ellos se sientan a esperar que la gente deje de fumar. Nos hace daño. Nos vamos a morir. Salimos a la calle, cruzamos con cuidado la avenida porque nos vamos a morir. No queremos que el amor de nuestra vida nos desmienta porque nos vamos a morir. Procuramos no comer en cualquier puestecillo esquinero porque pescaríamos alguna enfermad y nos vamos a morir. Respiramos porque lo necesitamos pero nos vamos a morir. Nadie se quiere morir. Las medicinas, el gran consuelo pero, nos vamos a morir. El día menos pensado, dolorosa o cómicamente, moriremos. Y la gente quiere ser eterna y omnipresente y siempre hay una señora que vende cigarros sueltos y te ahorras la pena de ver una imagen espeluznante y el fatídico final: te vas a morir. Pase lo que pase, moriremos. Amén.

annie

Hoy tengo muchas, muchísimas ganas de lavar pantalones. No importan las blusas, ni los calcetines, ni los brassieres... los chones qué.
Quiero lavar pantalones de mezclilla, cualquier cosa que sea de mezclilla. Sentir como mis brazos se desintegran de tanto restregar la tela sobre el tallador una y otra vez. Que el sudor de la frente caiga sobre mis ojillos y gritar: ¡Oh Dios, soy tan pecadora que merezco esto y más! Estornudar por culpa del jabón, sumergir mis manos regordetas en el detergente, en el nuevo y en el usado, que mis dedos envejezcan en cuestión de segundos. Pensar que el detergente y yo somos uno mismo uhohuhoh porque juntos podemos contra la mugre del mundo. Suspirar.
Lavar, lavar, lavar. Tallar, tallar, tallar. Todo el tiempo. Toda la noche.

annie

Llueve a cántaros.

-¿Todo el fin de semana va a estar lloviendo?
-Sí. Como me gustaría tener un novio que tenga una casa entre las montañas, irme con él y empiernarnos toda la noche. Este clima se presta para eso, para estar con las piernas enlazadas, escuchar la lluvia que cae y uno que otro beso no estaría nada mal.
-¡Bah! Yo lo único que quiero es una secadora. No es posible que llueva los fines de semana, los fines de semana yo lavo. Quiero sol. Por lo menos cinco horas. Que se seque mi ropa y ser feliz. Y ya después que el cielo caiga en forma de diluvio. Así tú te vas con tu novio y se dan arrumacos. No me importa.

annie