Lo único que quiero y deseo es, por lo menos un día, no pensar. No pensar en nada, absolutamente nada. No quiero pensar, ni recordar, ni suponer, ni presentir, ni planear. Nada. Quiero que mi mente esté absolutamente en blanco. Ser indiferente. Que mi cabeza ya no se prenda como un jodido mechero. Todo lo que pienso me lleva a un maldito laberinto y nunca, nunca tiene salida. Como si fuera sencillo ver la luz al final del camino. No lo es. Además, si pudiera mantener por lo menos un día mi mente completamente vacía, no me daría hambre. Eso sería bueno. Todo esto es tu culpa pero, yo me siento más culpable.

annie

¡Qué flojera ir a vender mis conocimientos y habilidades!
Fui a la entrevista. Llegué a tiempo, como de costumbre. Mi padre me enseñó a llegar por lo menos quince minutos antes de lo acordado en alguna cita, tan riguroso que era él. Un compañero de la escuela me llevó a la empresa porque yo no sabía cómo llegar, él trabaja ahí. Error. No me gusta compartir lugares fuera de la escuela con gente de la escuela, sobre todo sino convivimos mucho, luego creen que por eso ya somos amigos. A la gente le gusta imaginar mucho. No mezclar negocios. Se agradece la atención. Llego a la caseta de vigilancia y me preguntan que con quién voy. Digo que con la chica de recursos humanos. Me envían a recepción. Hay dos chicos más esperando ser entrevistados. Muy elegantes ambos. Como se debe de vestir uno para las entrevistas, pues. Pantalón de vestir, camisa, zapatos pulcros, una buena dosis de gel para el cabello y cara de optimista. Yo también tengo cara de optimista. Pasan los dos chicos y yo sigo ahí, sentada, viendo los distintos premios que la empresa se ha ganado en veinte años. Hola, ¿cómo estás? Puedes pasar a la oficina. La chica de recursos humanos camina de forma pausada, ni siquiera mueve los brazos al andar. Dos sillas dentro de la oficina frente a una computadora. Es muy amplia la oficina. Nos sentamos. Me pregunta que si traigo mi curriculum. Se lo entrego. Silencio. Platícame de tu familia. Le hablo de mis hermanas y de mi madre, le digo que mi madre es una viuda digna y decorosa; así se presenta ella. Hace anotaciones en mi curriculum, me muero por leer lo que escribe. Sonrío. Platícame de ti, qué te gusta, tus cualidades. Le digo cosas generales: honesta, sencilla, ordenada. Sonrío. Sonríe. Parece estar contenta con mi persona. ¿Cuáles son tus planes a mediano y corto plazo? A mediano plazo: recibirme con éxito de mi carrera universitaria, tener un trabajo que me permita contribuir a la sociedad y que además, me haga crecer profesional y personalmente, y estudiar otra carrera. A largo plazo: viajar, comprarme una casa, casarme y tener hijos. Mentí. El vestido con cincuenta por ciento de descuento aparece en mi cabeza. Sonrío. Parece satisfecha. Me explica cuáles son las actividades de la vacante disponible y me pregunta si me gustaría ser parte de la empresa. Sí, respondo. El vestido nuevamente aparece en mi cabeza. El optimismo se me ha encarnado. Nos despedimos. Me dice que ella se comunicará conmigo para decirme cuál fue la decisión final. Sonreímos.
Al día siguiente me llamó. Que fuera a las capacitaciones.

De verdad.

Voy a tener que matarte, matarte de verdad. Matar tu cara, matar tu cuerpo entero, los gestos de tu cara, la luz de tus ojos, tus miradas. La luz de tu cara. Me voy a comer tu pelo como tallarines muy finitos y locos y negros y helicoidales. Voy a quemar tu pelo, a quemar tu cuero cabelludo. Voy a quemarte entera, voy a cremarte, voy a convertirte en esperma de vela, voy a convertirte en una vela. Voy a matarte, voy a matarte de verdad. Van a tener que llevarte al cementerio, hacerte un funeral y llorar porque voy a matarte. Voy a matarte como matan a todas las personas y vas a morirte como todas las personas y van a enterrarte como a todas las personas y vas a desaparecer bajo tierra como todas las personas, porque voy a matarte. Yo voy a matarte de verdad, como a los muertos del cementerio, como a los muertos de las guerras, como a los muertos de los accidentes automovilísticos. Voy a matar tu cuerpo, tu apariencia, tus ojos, tu pelo, todo va a desaparecer bajo tierra. No te verás más. Yo no te veré más, porque te voy a matar. Te voy a matar de verdad, como se mata con pistolas y con balas, así te voy a matar y así voy a terminar contigo, con una muerte de verdad, con gusanos de verdad, con funerales con llanto y con todo, porque yo te voy a matar. Te voy a matar de verdad.

Claudio Bertoni

Platicamos durante todo el viaje. Al principio, yo tenía la intención de ponerme los audífonos, escuchar a Massive Attack, mirar por la ventana y esperar a que el sueño se apoderara de mí. Desde que ubiqué mi número de asiento lo vi a él, dormido. Le dije con permiso y despertó. Muy atento el tipo. Arquitecto, estudia una maestría, trabaja, nació en la misma ciudad que yo; trivialidades. Quería dormir. Él seguía hablando y preguntándome cosas. Que si estudio, que cuántos años tengo, que si viajo mucho. Responder con monosílabos. Voltear a la ventana. Nunca notó que no me interesaba platicar con él y que de verdad, tenía mucho sueño. Nada me costaba decirle que se durmiera, que no me molestara, que me dejara en paz. No lo hice. Maldita educación. Comenzó a envolverme en su plática. Me contó sus problemas. Que su ex novia lo sigue buscando, que se dejaron porque él casi no tiene tiempo para verla y bueno, ¿qué se puede hacer en una situación así? Confiaré en que cuando nos bajemos del camión ambos olvidaremos que nos conocimos y que nos dijimos un par de intimidades, ya sabes, lo que hace la gente, contar sus problemas y ese tipo de cosas, le dije. Y él siguió. Me dijo que tipo de música le gusta, bromeaba conmigo y yo con él. Muy simpático el tipo. La historia era perfecta: dos extraños que se conocen en el camión, simpatizan, bromean, desahogan ciertas cosas que no se atreverían a contarle a un conocido cualquiera y luego, él, lo arruina todo. Se le ocurrió decirme su nombre, preguntarme el mío y hasta decirme bajo qué nombre lo puedo encontrar en el Facebook. ¡Ah, estos muchachos tan modernos!

annie

Habíamos dicho que cuando cumpliéramos treinta años nuestra canción sería la de Celine Dion "All by myself". Nos burlábamos de las parejas de enamorados. Decíamos que después de todo ese derroche amoroso, sufrirían y se arrepentirían de haber perdido su tiempo con el supuesto amor de su vida. Todo eso nos lo dijimos cuando teníamos dieciséis años. Incluso, habíamos hecho la promesa de estar solas siempre y amargadas: ella con miles de perros y yo con miles de gatos. Todo por amor a la comedia. Pasaron los años. Hablando por el msn le digo que no quiero que su pelado esté en su casa cuando yo vaya a visitarla porque me incomoda y además, quiero platicar con ella y, las tonterías que siento la necesidad de compartirle no le interesan a su novio. Que él vaya cuando yo ya no esté. Me dice que sí, que está bien, que le parece perfecto. Después, me empieza a contar unas cuantas cosas de él. Le pregunto que si se va a casar con él y me me dice que sí, pero que primero, él tiene que trabajar y sacar una casa. Le hago otra pregunta, que si lo ama. Me responde que sí. La mando a la verga. Nunca había sido tan feliz, dijo. Y yo me empiezo a reír y llorar de la felicidad que siento por ella.
Me preguntó que cuándo me voy a conseguir a alguien normal.
annie

No he podido dejar de pensar y recordar el vestido aquél que la semana pasada me enamoró. No tiene nada de especial, sólo un par de olanes sobre el pecho, figuras extrañas, y las mangas son como las mangas de un vestido para niña de 8 años -o menos-. Rebajado. De 595 pesos a 300 pesos, o algo así, el punto es que estaba a 50% de descuento. Lo vi, me visualicé con él puesto y me dije a mi misma: me lo probaré. En el vestidor, me enamoré más de él y, también un poco más de mí. De mí con el vestido puesto. Siempre supe que hay una señorita dentro de mí que está pidiendo a gritos ser rescatada. Lo quiero, me dije. No tengo dinero, reflexioné. ¿Qué se necesita para poder comprarlo? Dinero. ¿Cómo se gana uno el dinero? Trabajando. Robando. ¡Qué flojera correr después de asaltar a alguien! Necesito dinero. Desde el lunes empecé a mandar mi ridiculum a diversas empresas, todo con tal de que me contrataran, esperar a la quincena y después, con el sudor sobre la frente y el ojo izquierdo saltado lleno de sangre, ir por el vestido, tenerlo entre mis manos, pasearme frente al espejo una y otra vez con él puesto. Pero eso sí, jamás salir con el vestido a la calle. Sólo tenerlo en el closet para maldecirlo una y otra vez para reclamarle que por su culpa trabajo como asno. Lo usual.
El jueves fui a una entrevista.

annie

Un señor le dice a su hija que no meta los dedos entre los contactos de luz porque se va a electrocutar, quemar, achicharrar y se quedará pelona. Su hija lo ve con miedo y deja de hacerlo. En la noche, cuando la mande a dormir y le de el beso de las buenas noches, ella lo recordará y soñará que se electrocuta, se ve quemada, achicharrada y pelona.

annie

Pasa que cuando abro esto para empezar a escribir, se me olvida toda la verborrea contenida. En fin.
Tal vez me mude al Tumblr.
annie