Ayer por la mañana se me hizo tarde para ir al trabajo. Se me hizo tarde a propósito. Es decir, estuve completamente consciente de mis actos y llegué a la conclusión de que sería buena idea llegar tarde. Algo más o menos así: Hmmm, en cinco minutos pasa el camión. Bueh, tomo el de las 6:30am, no pasa nada. Y así fue, me salí de mi casa a las 6:25am pensando que no pasaría nada. Llegó el camión, me subí y, el chofer, en un tono burlón, me dijo: jaja, se le hizo tarde, se le hizo tarde, selehizotarde. Y me dio risa. Me reí con él. El río más. Y luego recordé que ni siquiera en la oficina me dicen cosas de esa índole. Qué insolencia de su parte.

annie

Una señora lleva a su hijo a un baño público. El baño al que lo lleva es el de mujeres; es comprensible porque la criatura es un niño. Cosa que, nos lleva a un dilema: si las madres -cuando sus hijos son niños- deben llevarlos al baño de hombres o al baño de mujeres. Si lo lleva al baño de hombres, puede crear confusión y sorpresa entre los presentes; si lo lleva al baño de mujeres, puede crear sorpresa y ternura entre las presentes, pero a estas alturas suele ser indiferencia. El caso es que la señora está dentro del baño público con el niño. Le dice que se siente en el retrete, el niño se sienta y, cuando voltea a ver el cesto de basura, voltea hacia su madre y le dice "mami, hay mucha sangre en ese papel." La madre, se sonroja un poco y le contesta que alguien se cortó. El niño pregunta que quién. La madre le dice que no sabe, que no vió. ¿Dónde se cortó?, insiste el niño. No lo sé, insiste la madre. El niño quiere ir al baño siguiente a ver el cesto de basura. La madre no lo permite, le pide que termine de orinar. Hay ternura, sorpresa y confusión en dicha escena. Pero no hay indiferencia en el niño.

annie

Cuenta la leyenda que él estaba enfermo de cáncer. Tenía un tumor cerebral. Dicen que le quedaba poco tiempo de vida. Una vez fue al baño a orinar, entonces, ¡PUM! se cayó y se pegó en la cabeza. Cuando lo encontraron, estaba muerto.
El doctor dijo que murió por el golpe en la cabeza, no por el tumor.
La gente encuentra hilarante tal evento.
annie

Lo recuerdo. Lo recuerdo como si fuera ayer. Mi madre nos había mandado a otra ciudad, con un par de maletas y un montón de saludos para mis tias y primos, mientras en la estación de camiones nos esperaba mi hermana mayor. Alicia tenía diecinueve años, yo sólo quince. Habían pasado tres meses de aquella fatídica foto en donde se me retrató con un vestido color palo de rosa y una horrenda corona de flores. Eso no importa. Era la semana santa. La gente comía peces muertos con sabor a pimienta, sal y limón, y en tanto, nosotras nos encontrábamos con mi hermana en aquella estación de camiones. La estación era muy linda. De primer mundo, como le gusta decir a la gente. Al día siguiente fuimos con mis tías y mis primos, les dejamos los montones de saludos que mi madre había enviado con nosotras, descansamos, los saludos hacían mucho peso en nuestras cabezas. Era viernes. Sí, era viernes. Viernes santo. Nos invitaron a comer. Fuimos a un lugar donde venden hamburguesas y pedimos hamburguesas. Entre risas, anécdotas y mimos hacia mis primos más pequeños, fueron deliciosas las hamburguesas. Era viernes, viernes santo, no se me olvida. Luego nos despedimos y fuimos a descansar. Cuando regresamos con mi madre, yo fui a casa de una amiga. La tía de mi amiga estaba en casa y me preguntó sobre el viaje, le dije que fue muy agradable ver a mis tias y a mis primos. Luego me preguntó que si fuimos a misa el viernes santo y le dije que no, que en lugar de eso fuimos a comer hamburguesas y que, entre risas anécdotas y mimos hacia mis primos más pequeños, fueron deliciosas las hamburguesas. ¿Comiste carne el viernes santo?, preguntó. Respondí que sí. Entonces, su cara se transformó de manera horrenda, como si alguien le hubiera sacado la matriz en ese momento sin anestesia y ella manifestara sólo con su rostro todo el dolor que le producía. Te irás al infierno, diosito no perdonará tal infamia de tu parte.
Eso pasó un martes, un martes no santo, no se me olvida.

annie