Estos últimos días ha hecho mucho calor por acá. Demasiado. La temperatura más alta que se ha registrado es de 47°C, al menos eso es lo que dicen los termómetros de los carros. Mucho calor. Tanto que los arbustos se prenden porque a Dios, Tlaloc o a Monesvol se les ocurrió. También sospechamos del Unicornio Rosa Invisible. El aire se siente caliente y eso es más que suficiente para que todos nos quejemos y lloremos y pensemos que el fin del mundo está cerca.
Sin embargo, el sol merece una mención honorífica. El señor sol. Sol.
Los amaneceres han sido hermosos. El Sol luce espectacular. Lo podemos ver sin que nuestros ojos lagrimeen. Es como el Sol que sale en los documentales de Discovery Channel donde hablan de elefantes, jirafas y apareamiento de los leones. Y suricatos. Ya saben, la hermosa imagen donde hay un circulo enorme rosadoanaranjadorojizo con la que todos suspiramos y a la vez pensamos "algún día tendré la oportunidad de ver un amanecer como ése". Luce africano. Sol Africano. Tenemos un Amanecer Africano.
Compartí esta impresión con mis compañeras de la oficina, rieron. ¿Qué más se podría hacer ante tal comparación? Sol Africano, canturreé una y otra vez con las manos al aire, sonrisa babosa en la cara y el corazón extasiado. Entonces, una vocecilla se escuchó. Annie, ¿cómo sería un sol mexicano? Me quedé muda, reflexioné un poco, todas me miraron con atención y esperanza. ¿Sol mexicano? ¡Pero si en México nunca sale el sol!, le dije. Reímos. Todas excepto ella. Seguimos riendo ante la simpatía de dicha oración y la vocecilla se escuchó otra vez: Annie, ¿por qué dices que no hay sol mexicano? Estos últimos días ha hecho mucho calor, todo el día está el sol. No entiendo por qué dices que en México no sale el sol, ¿que tú no lo has visto? ¡Seguro estás ciega, imposible no verlo! Todo el día está, no entiendo, no entiendo porque afirmas que no sale el sol en México.
Seguimos riendo.

annie

Nos encontramos de frente. Yo iba rumbo a mi casa y él... no lo sé. No importa mucho, en realidad. Me miró fijamente y después, se santiguó.
Yo tampoco entendí.

annie

Esto ocurrió el pasado 20 de octubre en un lejano pueblo del próspero Estado de Michoacán, llamado Tejeringo el Chico, cerca de Tecojorita y Tenalgueo el Grande, famosos por su producción de queso baras, queso babas, queso badotas y queso plas, que por mucho superan a los franceses.

Aquel hermoso día de otoño, contrajeron nupcias la señorita Pilar Godoy y el siempre bien ponderado y atractivo Aquiles Baeza Parada; bajo la bendición del Cura Melañonga, sucesor del Cura Melchorizo (que fue nombrado muchos años antes por el Cardenal Gasdas) en la parroquia de nuestra señora Dolores Meraz.

Las damas de honor en la ceremonia religiosa fueron las encantadoras hermanas Melo: Rosa, Deborah y Rita por supuesto, la Mamá Melo, quien se mostró muy feliz por el gran acontecimiento.
(...)

Cuando tenía 12 años vi que a mi hermana le llegó esa "carta" a su correo de hotmail. Me la leyó en voz alta y me causó mucha gracia. Le pedí que me la reenviara a anniekrazy@hotmail.com. Lo hizo. Word. Copiar y pegar. Imprimir. Sacar veinte copias. Repartirla en el salón. La "carta" llegó a manos de la maestra de Biología. Preguntó que quién había repartido tal aberración. Nadie dijo nada. Levanté la mano. Me sentía orgullosa. Me mandó a la dirección. Ahí me mandaron con la psicóloga. Me preguntó que por qué había repartido la hoja, que qué me pasaba. Y le dije que nada, que sólo se me había hecho graciosa.

annie

Algo extraño me pasa con esa canción. Hace un par de días, una de las compañeras de la oficina tenía puesta la música de su celular. Primero salieron canciones de Caifanes, luego de de 311 y de repente un "oh-uh-oh-oh-oooh" golpearon mis oídos. Cuarenta y cuatro segundos después, yo ya estaba cantando y agitaba las manos y alzaba los brazos y ondeaba mis manos en el aire como pubertina contenta. Entonces, no pude más: le dije a mi compañera que me pasara la canción. Lo hizo. Fui feliz. Justin Bieber me dice una y otra "baby" y yo canto con él mientras una sonrisa babosa se dibuja en mi cara.
El colmo: la he puesto como tono de despertador en mi celular.

annie