La universidad: dos.

Conocí a Ozzy y a Vampiro. Pelo largo, pantalones de cuero, playeras rasgadas y un vocabulario muy florido. Los dos vendían accesorios femeninos artesanales en los pasillos de la universidad. Todos los días, al salir de clases, Kytsia y yo íbamos con ellos a platicar y reírnos de la gente que pasaba. Disfrutaba mucho ver cuando Vampiro le ofrecía a la gente sus productos. A ellos les fascinaba ver a las chicas guapas que pasaban frente a ellos. Eran su cliente preferido. No olvido la ocasión en la que una chica se acercó y preguntó por el precio de unos aretes. Cuestan cincuenta pesos, dijo Vampiro, pero por ser para ti te los dejo en cincuenta. Y reímos. La chica no. Ella se molestó y se fue ofendida. Ozzy decía que su apodo era porque le gustaba mucho Ozzy Osbourne. Vampiro nunca nos dio la razón de su apodo. Tampoco se la preguntamos. A veces nos invitaban a escuchar rock de antaño pero siempre les dijimos que no. Un día, pasamos por ahí con la intención de hacer lo que durante cuatro meses habíamos hecho: platicar con ellos. No estaban. Se habían ido. Para siempre. Ya no había aventuras sobre sus ventas exitosas de accesorios femeninos artesanales en la playa de Cd. Madero, Tamaulipas. Pasamos a segundo semestre. Kytsia desapareció.

annie

Conversación telefónica número mil.

Hermana Mayor (HM): ¿No estás emocionada porque vas a ver a tu familia adorada?
Yo (Y): No.
HM: ¿Por qué, hermanita?
Y: Porque empezarán a criticar mi futuro y tratarán de decidir mi vida.
HM: Jajajaja, lo sé. Lo peor de todo es que por mucho que ignores esas opiniones de personas indeseables e ignorantes ¡IMPORTA! Todo el año somos completamente libres y, en tres días ¡PUM! nos destrozamos mutuamente la autoestima.
Y: Lo peor viene mucho después, cuando cada quién regresa a sus labores cotidianas, ignoramos lo dicho en nuestra reuniónpadre de tres días, pero entonces, pasa algo, lo recuerdas. Luego, está esa vocecita que conocemos como nuestra Sacrosantamadre recordándotelo to-da-la-vi-da, ¡es tan terrible!
HM: JAJAJAJA ¡Lo sé! Yo sí estoy emocionada.
Y: Yo también, pero por el día que se vayan. Jajajaja.
HM: ¡Ay! ¿Por qué eres tan cruel con nosotras?
Y: Si esa pregunta viene de tu parte, no tiene validez para mí.

La universidad. Uno.

Desde primer semestre comencé a usar los pantalones entubados. Pantalones emo. También, converse negros. Toda la carrera, todos los semestres, todo el tiempo. Claro que los tenis los alterné con huarachitos coquetos o chanclas baratas pero, siempre, siempre usando mis pantalones entubados. La gente cambia. Noté como mis compañeros empezaron a cortarse el cabello o teñirlo de algún color convencional, algunos hicieron de lado los aretillos que adornaban alguna parte de su cara y, otros tantos escondieron el tatuaje atrevido que, cuando entraron a la universidad, los hacía lucir atrevidos y rebeldes. Pero los pantalones entubados no se van, es una moda que llegó para quedarse. Renovarse o morir. Me dijeron que es más sencillo morir.

annie