(...)
-Mi madre murió en la mañana- dijo, y no volvió a hablar en toda la noche. 
Supe en ese momento que el abrazo más largo hubiera sido insuficiente. No encontré nada que decir, pero no quería que interpretara mi silencio como las otras veces, cuando me negaba a responderle en el techo de la casa, por eso abrí la parte de la bata que cubría mi pecho izquierdo, mi seno puntiagudo de perra flaca, y dejé que se acercara. Lo tomó con la boca, una boca delgada y fría, una boca de pez, como si intentara succionar de ahí toda la fuerza necesaria para quitarse el miedo. 
Durante muchas horas sus lágrimas estuvieron mojando la parte que más odiaba de mi cuerpo.

-Guadalupe Nettel.
Al otro lado del muelle.
Pétalos y otras historias incómodas. 

1 claustrofobicos:

Alexander Strauffon dijo...

!

annie, das de pronto señales de vida.